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Por Franklin Délano López, former United Press International & The Associated Press news-writer

En Marzo de 1978, el asunto principal de discusiójn Nacional en los Estados Unidsos era los tratados Torrijos_carter poniéndole fin a uno de los símbolos del coloniaje de Estados Unidos, en Panamá, con la construcción y operación de Canal que unía el este del Atlántico y el Caribe con el mqjestuoso oceán Pacífico. El canal de Panamá era el símbolo del control Estadounidense sobre los paises de centro América. Le había expresado a mi querido amigo Juan Manuel García Passalacqua mi intención de deponer en las vistas del Comité de Asuntos Exteriores del Senado Federal que examinaba los acuerdos entre Omar Torrijos y el Presidente Carter. La Casa Blanca me había dado el visto buenos para mi presentación y encomendó al Dr. Robert Pastor que me diera toda la información requerida para poder hacer una exposición efectiva.

Carter habia firmado los “tratados del Canal de Panamá el 7 de septiembre de 1977. El senado tenía que darle su consejo y consentimiento. Era un acto con profundas raíces en la conciencia Latino-Americana y símbolo “del Imperialismo y de su coloniaje” de época por la forma en que Estado Unidos financió, creó y promovió la idendependencia de Panamá entonces una provincia de Colombia para asi controlar y operar el Canal de Panamá. Habia fuerte oposición de los sectores conservadoras en el Senado tanto en los demócratas como en los Republicanos. Al terminar mi presentación, el Senador Chuck Percy R- de Illinois me hizo un sin número de preguntas sobre como podia afectar un posible cierre del Canal de Panamá a la industria de empaque del atún en el sector oeste de Puerto Rico.

El día que testifiqué tenía una invitación para cenr con la Senadora Barbara Mikulki, D- de Maryland, en la residencia de mi amigo el Dr. José Solano. Solano, era un médico Colombiano que desarrolló una serie de clínicas en Washington para dar tratamiento de diálisis a pacientes con enfermdades renales, un gran donante del Paertido Demócrata Nacional. Durante la cena el Dr. Solano me sorprendió entregándome un pasaje y una invitación de l Univeridad Javeriana de Bogotá (considerada la Harvard de Sur América) para dictar una conferencia ante el cuerpos diplomático acreditado en la capital Colombiana. Acepté la misma, sin saber que tendría una gran sorpresa con uno de los embajadores de un pais socialista Latino-Americano.

Me registré en el hotel Tequendama y luego de haber presentado la ponencia sobre cómo los Tratados Torrijos Carter era el comienzo del fin del colonialismo Estado Unidense en América Latina y el Caribe.

Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá.

Uno de los embajadores participando en el evento me pidió reunirse conmigo en mi cuarto de hotel en Tequendama a la media noche para conversa conmigo y entregarme una serie de documentos “secretos.” Al llegar al hotel llamé al Amigo Robert Pastor y le conté lo ocurrido. Me pidió que grabnara la conversación, lo cuál hice comprando una pequeña grabadora en un centro comercial aledaño al Hotel. Preparado, el embajador llegó puntualmente a la media noche. Le ofrecí algo de tomar, se sentó en la pequeña sala del “juinior Suite” colocó dos maletines legales y comenzó a entregarme planos, fotos y códigos de comunicación de las embajadas Cubana a través del planeta para la coordinación con las de su pais. Entre los plano habian varios de facilidades militares y operaciones de inteligencia Cuba en su pais, centro y sur América. Era una colección rica de información sobre cómo Cuba operaba sus embajadas para expandir el comunismo en Latino- América y en el Caribe.

Dr. Robert Pastor, Director de América ltina del Consejo de Seguridad Nacional de 1977-1980.

El embajador me pidió ayuda para obtener asilo a él familia en Estados Unidos, lo cuál le pedí al Dr. Robert Pastor que le atendiera. Coordiné con Pastor para entregarlos dos maletines con la documentación y se le enviara a la Casa Blanca y al Consejo de Seguridad Nacional a través de valijas diplomáticas de la embajada de Estados Unidos en Bogotá.

Ese día me reuní con el embajador de Estados Unidos en Bogotá, Thomás Boyat con quién tuve una animada y fuerte conversación, ya que defendía el “estado libre asociado” como buen discipulo del “deep State” de Washington.

Luego, del intenso debate el General Luis Ernesto Ordoñez, un hombre entrado en su octava década de vida, afable, modesto y muy sensible, quién habia presidido la Junta Militar, que derrocó el dictador Rojas Pinilla y llevó a Colombia a ser una república democrática, me llevó a reunirme copn el Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Diego Uribe Vargas. Los independeistas criollos habia coupado la esfera internacional diplomáytica para promover lo que el Pueblo la ha rechazado una y otra vez. Habian hecho su trabajo El Canciller comenzó su conversación defendiendo el derecho de Puerto rico a ser independendiente y terminó apoyando la causa de la estadidad luego de una larga y productiva conversación.

Regresé Washington y en avión de la línea aérea Braniff traté de asimilar la intensidad del corto viaje a Bogotá. Seguimos!