Por Franklin D. López

Periodista, Escritor, Empresario y Preso Político

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“Los políticos de la posesión llamada Puerto Rico enterraron la política de la felicidad, la política de la esperanza y como efecto secundario el derecho inalienable de un Pueblo de definir su destino.”

Ayer, hablando con un viejo amigo me dijo que conversó con el Congresista Ron Bishop (R-Utah), quién estuvo unos tres dias en la Isla y preside la Comisión de Recursos Naturales del Congreso de los Estados Unidos y le dijo, “no hay confianza en los políticos de Puerto Rico en Washington. Lo que proponemos para Puerto Rico provocará que este sea mi último viaje aquí porque no van a querer mucho” Ese dictamen del Congresista Bishop pronostica lo que anticipé desde el 2013 que el Congreso, controlado por el partido Republicano, tomaría acciones fuertes con efectos extraordinarios no sólo sobre nuestra economía sino sobre el diario vivir de todos los Puertorriqueños.

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Uno de los efectos secundarios más nocivos del colonialismo es la pasividad y la enajenación. Esto tiene un efecto directo en generar y alterar la genética del espíritu del ciudadano para que tenga al miedo como el cuerpo tiene a la sombra al enfrentar la luz. Ese temor inherente en nuestro espíritu ha desarrollado mutaciones de la cultura Española y Anglo-Sajona y sazonadas por las políticas de Washiongton que han logrado los objetivos de la metrópolis de mantener a sus subditos entretenidos, divididos y auto-neutralizando a cangrejo que quiera destacarse o salirse del cubo colonial. Antonio S. Pedreira lo expresó con gran elocuencia cuando escribio en su ensayo “Insularismo” y cito, “…nacimos y crecimos en colonia y en colonia pensamos y actuamos esperando una patria por prescripción. Nuestra aguja vital ha oscilado siempre entre dos puntos extramurales: Madrid y Washington. A esa distancia no han tomado el pulso; de allá nos ha venido el recetario”

Para mi es facinante ver, desde un pusto de vista de sociología, las dinámicas de los políticos del patio y el recetario impuesto desde Washington sobre la posesión, dividiendo el territorio a los ciudadanos en tribus políticas y altamente polarizadas por la ideología, el partidismo afixiante y vestidas por el calor tropical. Como he escrito en comentarios anteriores, las tribus azules, rojas y verdes viven en una Isla rodeada de espejos y se comportan exhibiendo conductas primitivas de descuartizar aquellos que intente subvertir el orden impuesto desde Washington. Cuando uno de los colonizados se da cuenta que los gobernantes de Washington van al baño, como ellos, y se levanta a expresarlo para que los demas se enteren, los líderes de las tribus envian a sus sicarios a callarlo o a exterminarlo de muchas formas y matices. Hay que mantenerlos en el redil, dóciles y en la mediocridad para poder controlarlos.

Estos políticos, embriagados con alcanzar “el poder” de la colonia, ciegos que no ven que la Junta Federal Fiscal será el administrador de los fondos públicos y del gobierno “de facto” y “de jure” convirtiéndoles a ellos en sólo marionetas, prometen y proyectan grandes obras y programas, sin saber los resultados de estados financieros auditados sobre las finanzas del territorio. No se dan cuenta que la Junta Federal Fiscal pondrá fin a las orgías de contratos y de proyectos de puentes que no van a ningún lugar. Su enajenación, que en una mutación del espíritu y de la conciencia de 523 años de coloniaje continuo, les impide conocer la verdad y rechazar aquellos que tratan de evitar que se lancen al vacío o tomen un camino que los lleva a ningún sitio.

Desde el bautismo del “estado libre asociado” el 25 de julio de 1952 y fundamentada en la gran mentira de que se habia resuelto el estatus políticos de Puerto Rico los políticos criollos comenzaron a recibir el elixir de fondos Federales que los indujo aún más a la adicción, al pillaje político y a la corrupción. En los últimos 43 años la clase política territorial y sus protegidos se han repartido más de $ 27-mil millones en fondos públicos, malgastos, proyectos fatídicos y fracasados y disfrutando de la impunidad que sólo puede ofrecer la Metrópolis mientras se mantengan las ovejas dentro del redil.

Hoy vemos, como toda esa política pública de Washington sobre la posesión se estrelló, ocasionado los siguientes efectos secundarios que continuarán mientras el territorio no se ha admitido a la Unión como estado;

I- El éxodo masivo poblacional hacia los Estados Unidos que según el Censo Federal dejará en la Isla 2.3 millones de habitantes, la misma población que tenia Puerto Rico en el 1952. Es importante señalar que dos encuestas Gallup y otras hechas por El Nuevo Dia han revelado que si Puerto Rico se mueve hacia la independencia o hacia la libre asociación se vacía y se quedaría con el 8% de la población y el territorio no sería viable como Pueblo. Como le dijo el Congresista Bishop a mi viejo amigo, la Junta Fiscal federal vendrá con medicina fuerte y amarga. Recortes presupuestarios, reducción de agencias de gobierno, despido de una burocracia inoperante.

II- El éxodo poblacional ocasiona trastornos graves y económicos sobre los cimientos de una economía altamente subsidiada por Washington ya que los que se van son miembros de la clase media que son los los consumidores por excelenencia en una economía moderna. Esto traerá lo que hemos visto en los últimos dias más quibras de comercios, pequeños, medianos y grandes negocios, más ejecuciones de viviendas (4,123 en el 2015), reposesión de automóviles (20,000 en el 2015) y un colapso catastrófico de la economía. Los impuestos masivos, aumentos en los servicios básicos de electricidad y agua continuan dándole el combustible para que el éxodo se expanda y continue imparable.

III- El colapso de industrias que son vitales para el sostenimiento económico como la industria de la construcción, bienes raíces, la manufactura, la banca, y servicios básico como médicos, dentistas y otros. Hay 93 mil viviendas con 90 dias o mas de atrasos en sus pagos y los políticos continuan como si nada prometiéndole al Pueblo que comeran bizcocho!

IV-El colapso del gobierno territorial ante su impotencia e insolvencia económica. Esto incluye el colapso de los sistema de Retiro que quedarán insolvente en unos años y al cual el gobierno colonial los desfalcó al usar sus recursos o no pagar sus aportaciones en más de $ 37-mil millones.

V-El colapso de los gobiernos municipales. Setenta de setenta y ocho operan con deficits operacionales.

VI- El colapso de las instituciones gubernamentales y democráticas ante la total impunidad de la corrupción masiva que afecta a dichas instituciones a niveles de metástasis. Cada día se nota más la poca participación de los ciudadanos del territorio en participar en los partidos políticos y sus filiales. Hoy al político se le ha etiqueda como pillo y muchos como remoras con el tiburon se arriman para ver si les toca algún desperdicio de su insaciable apetito por devorar lo poco que queda en el caldero.

VII- El pillaje y robo masivo, el mal uso de fondos públicos tomados prestados ha traido a la atención de toda la nación y el mundo el colapso de la vitrina del Caribe, el llamado “estado libre asociado.” Las acciones de TODOS los gobernantes del territorio desde el 1973 hasta el presente ha tenido como efecto secundario que el Congreso asuma la administración territorial y coloque la solución del estatus, que es donde esta la verdadera solución a la crisis económica en un limbo a dormir el sueño de los justos. Es un mal legado que dichos gobernantes le han dejado al Puerto Rico de hoy y al Puerto Rico del mañana.

Ahora, mis fuentes en la Metrópolis me indican que los partidos coloniales, asumiendo las tradicionales conductas que le han distorsionado sus espíritus, cabildean para que nombren a Puertorriquennos del territorio (amigos del alma), a culpables del colapso y la catástrofe humanitaria que vivimos, para que formen parte de la Junta Fiscal Federal. Ellos tratan de ubicar a sus acólitos para que intenten encubrir el catálogo de delitos fiscales y sus actos de corrupción en las deliberaciones de la Junta Fiscal Federal.

Los políticos de la posesión llamada Puerto Rico enterraron la política de la felicidad, la política de la esperanza y como efecto secundario el derecho inalienable de un Pueblo de definir su destino. Si no se le añade a la legislación que creará la Junta Fiscal Federal disposiciones para que una vez superada la crisis se resuelva el estatus llevaremos el deshonroso “honor” de ser la única y última colonia en el planeta. Es el deber de aquellos que luchamos la igualdad que rescatemos la causa del partidismo hipotecado y afixiante y ponerlo en manos ciudadanos como son los nobles ideales de la igualdad de derechos. Si no actuamos con conocmiento del super huracán que no va azotar y nos quedamos pasivos perderemos a Puerto Rico y la Isla se quedará sin gente, Sin gente no hay patria! Si no lo hacemos ahora…cuando?

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