Por Franklin D. López

Periodista, Escritor, Empresario y Preso Político

La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.”—Aristóteles

Abrí los ojos y lo primero que vi del amanecer por la ventana fue un manto griz acompañado de una leve cortina de lluvia fina. Un dia invernal en las montañas de Aibonito. Luego de un ligero desayuno y saboreando wl fondito de mi taza de café mi mente comienza a escaparse por el camino de la imaginación. Como sobreviviente de una operación de corazón abierto y condenado a comenzar el día con tres píldoras para controlar la presión alterial miro desde la cocina mi pequeña biblioteca, fábrica de sueños, ideas y de nuevos caminos a ningún sitio y decidí revisitar la loma dónde el primer Comisionado Residente de Puerto Rico, Federico Degetau, le hablaba a las piedras, frustrado porque los habitantes de la nueva posesión de los Estados Unidos, embriagados por las política de gobernadores coloniales Españoles de baile, barajas y botellas, permanecian hechizados aún y enajenados.

Degetau optó entonces que era mejor convencer a una audiencia que apreciara más su mensaje de romper las cadenas del coloniaje y encontró en uno de los puntos más altos de la parte de la Cordillera Central que protege al pequeño Municipio de Aibonito, una pequeña multitud de piedras volcánicas calizas.. Estaban rodeadas de morivís, anamú y yerbas inútiles y desde lejos podian ver árboles porque donde estaban no habia ni uno. De allí ellas observaban casi la totalidad de la Isla principal del archipiélago de Puerto Rico y parecian estar contentas y felices en su entorno inmovilista. Se miramaban las una de las otras. Estaban paradas militarmente, se velaban entre si, sin importarle comunicarse y sin moverse porque porque estaban complacidas con lo que tenian.

Caminé entre las piedras, a las cuales Degetau les compartía sus inquietudes, sueños, aspiraciones e ideas y noté que habia una huella donde aparentaba que una vez habia una gran piedra. Puse mi mano en la huella. Cerré mis ojos y mi mente, como en una máquina de tiempo, vio la piedra que habia abandonado el lugar inmovilista dónde estaban todas reunidas. Y esto fue lo que paso.

-“¡Qué hemorsa vista!” expresaba la hermosa piedra caliza, de color azul y tonos de griz mirando la espina dorsal de la Isla de Puerto Rico desde una altura de 2,500 pies sobre el nivel del Atlántico y el mar Caribe. Desde allí podia verse la capital, San Juan y por el sur la Perla del Caribe. Por el Noreste la Sierra del Yunque y por el Oeste Los Tres Picachos.

La hermosa piedra caliza comenzó hablarles a las otras y les decía, “como somos muchas piedras debemos ponernos nombres”. Como siempre ocurre entre las muchedumbres, aparecieron las primeras expresiones negativas a la idea. Una de ellas dijo, -“Bah…para qué nombres? Parece que la locura se ha apoderado de ti!” Otra expresó “tu nunca podrás liberarte de aquí!” El resto de las piedras se rieron. Pero la piedra caliza, de color azul y tonos de griz ripostó, “pues yo me llamaré Igualdad y de apellido Libertad!” Las demás se reian en carcajadas, mofándose de lo que habian escuchado.

Al dia siguiente, la piedra de nombre Igualdad y de apellido Libertad comenzó a estudiar su estructura física. Encontró que en su base habian dos salidas, como abultamientos, que la amarraban a la tierra y le impedian moverse. Comenzó a intentar brincar. Una de las piedras aledañas se despertó por las pequeñas vibraciones de sus intentos de moverse. Y le dijo “Mira…tu…que haces? Estas depertando a todas las piedras!” Al despertarse todas las piedras, la inmensa mayoría no sabia a quién le estaba hablando y la confusión entre ellas no se hizo esperar. La piedra de nombre IGUALDAD y de apellido Libertad no le hizo caso y continuó. Volvió la piedra a llamarle la atención sin ninguna respuesta provocando un pequeño milagro. La piedra aledaña decidió llamarle por su nombre y apellido.

“Oye, de nombre IGUALDAD y de apellido Libertad que Diablo tu haces?”

La piedra IGUALDAD y de apellido Libertad le contesto, “Ves…la importancia de tener un nombre! Pues me voy a liberar de estar inmovilizada y me lanzaré monte abajo hasta llegar al rio y a ese gran Océano Norteño.”

-“Ja ja ja” se reia la muchedumbre de piedras por lo que habian escuchado.

Ignorando las voces del “No se puede”, “eso es imposible” y de las risas cínicas de la muchedumbre de piedras, continúo estudiando el entorno y siguió buscando formas para lograr su empeño. La piedra llamada IGUALDAD y de apellido Libertad no se daba por vencida. Al dia siguiente el cielo se en negreció y comenzó a llover copiosamente. La piedra vió como la lluvia en una correntía cercana a sus dos obstáculos y como disolvia y removía pedazos de arena y roca del terreno. Luchó sin cesar, dando pequeños brincos hasta ubicar a los dos obstáculos en las correntías que le impedian moverse y liberarse del inmovilismo.

Las demas piedras miraban con desprecio y cinismo los esfuerzos que la piedra de nombre IGUALDAD y de apellido Libertad hacía por liberarse y se mofaban y reian de ella. Había observado por años los patrones de las estaciones del tiempo y sabia que en Agosto vendrian lluvias fuertes y torrenciales. Gracias a la erosion de las correntías ya se habia despojado de las dos anclas, que cómo cadenas, le impedian moverse. Comenzó a brincar y ablandar y pulverizar el terrenos para cuando comenzara a llover creará un efecto de erosion que le permitiera caer monte abajo hasta el rio.

Y llegaron las lluvias! La piedra de nombre IGUALDAD y de apellido Libertad comenzó a brincar como nunca. Sabia que habia llegado el momento. Las demás piedras la continuaban observando con espíritus petrificados en su inmovilismo y con absoluta incredulidad. De repente hubo un deslizamiento provocado por las fuertes lluvia y resonantes truenos y la piedra de nombre Igualdad y de apellido Libertad comenzó a deslizarse lentamente y a tomar velocidad monte abajo.

“¡Yeehaw! Lo logré!” expresó con enorme satisfacción mientras dejaba atrás a la muchedumbre de rocas inmovilistas que se quedaron inmovilizadas, atónitas y petrificadas en el olvido.

Mientras rodaba monte abajo vió bosques llenos de frondozos árboles, pájaros que nunca antes habia visto y hasta voló por encima de una carretera y pudo ver un automóvil y cayó en el rio que traia aguas de monte arriba que suavizaron su caida. La fuerza de la corriente la movió río abajo hasta llegar al río Grande de Loiza. Su fuerza la siguío moviendo y en el camino vio peces, anguilas y cangrejos llamados “buruquenas.”

Al llegar a la boca del río, que se unia al océano Atlántico, la piedra que se llama IGUALDAD y de apellido Libertad descubrió un mundo lleno de aventuras y de maravillas. Era un gran descubrimiento. Un nuevo mundo que su inmovilismo no le habia permitido descubrir. Sus corrientes subterráneas la impulsaba descubriendo bosques de corales, algas, escuelas de peces y muchas otras maravillas que liberaron aún más su imaginación.

La piedra de nombre Igualdad y de apellido Libertad logró romper las cadenas del inmovilismo y pensó “lo que piensan las muchadumbres no son el camino hacia la IGUALDAD ni la libertad. El camino está en que cada uno se libere de las cadenas que nos amarran y busquemos formas de romperlas. Sólo asi la muchadumbre entenderá que siempre hay nuevos caminos si existe fuerza de voluntad individual.”!

Desperté al sacar mi mano de la huella de la piedra llamada Igualdad y de apellido Libertad y regresé a mi fábrica de imaginación, ideas y sueños a escribirte esta historia. La muchudumbre y sus líderes de aquellos que dicen defender la IGUALDAD están encadenados en la administración de la colonia y gravemente afectados por el virus de la avaricia y la corrupción están dejando perder la mejor oportunidad para descubrir ese gran océano del Norte. La escribo para que nos sirva para romper las cadenas inmovilista del colonialismo en que vivimos! La lucha por la Igualdad y la libertad está llena de muchedumbres inmovilistas y obstáculos, que como piedras en el camino, hay que vencer y sobrepasar para poder llegar a nuestro destino final.

Las muchedumbres sólo se mueven cuando uno de sus miembros se separa y rompe con lo cotidiano, con la complacencia y en la imaginación encuentra el vehículo para el cambio y el espíritu que le da la fuerza para nuevos caminos y encuentra medios para cruzar grandes obstáculos, es entonces que la muchedumbre encuentra su destino final. Hagamos con la piedras de nombre Igualdad y de apellido libertad. Recuerda que sin Igualdad no hay Libertad, por eso ambas no pueden existir una de la otra.  Si no lo hacemos ahora…cuando?

Advertisements