La Playa de El Convento

La Playa de El Convento

Por Franklin D. López

Periodista, Escritor, Empresario y Preso Político

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“Es necesario para la felicidad del hombre el que sea mentalmente fiel hacia el mismo. La infidelidad no consiste en creer o en no creer. Consiste en proyectar que cree lo que el no cree.”-Thomas Paine, La Era de la Razón

Afectados por el insularismo o quizás por los rayos gammas, los gobernadores de Puerto Rico electos por el pueblo desde 1948 en adelante han mantenido un estilo de vida pública viviendo como como presidentes de naciones ricas o con extraordinarios recursos. Han mantenido, aún en tiempos de escasez y crisis, tres residencias oficiales. Esta son el Palacio de Santa Catalina (La Fortaleza), Jájome (Casa de Campo del Gobernador) y laPlaya de El Convento.

En las tres residencias se gastan millones en fondos públicos al año en mantenimiento, personal de seguridad y sus funcionamientos. Se supone que las tres propiedades sean utilizadas para el disfrute del gobernador de turno, su familia e invitados oficiales. Como periodista y como asesor de un gobernador he visitado las tres propiedades. El Palacio de Santa Catalina hace honor a la palabra palacio, porque lo es. La Playa del Convento en Fajardo está ubicada en una de las playas más hermosas de la Isla Grande de Puerto Rico. La más modesta es la “casa de campo” del Gobernador en las montañas de Cayey con unas vistas extraordinarias de la Cordillera Central.

Los políticos importantes de la Metrópolis son llevados a estas residencias como parte de un protocolo para persuadirlos e influir en ellos para que apoyen las iniciativas gubernamentales del gobierno colonial. Este uso es uno legal y moral y tiene un objetivo de política pública. Sin embargo su uso se ha corrompido desde que se permitió su uso para darle refugio y esconder entre palmas, caminos de arenas del Atlántico y el aislado ambiente de la Playa de El Convento, a relaciones extra maritales de políticos de Washington.

Esta práctica comenzó en el 1958 cuando el recién electo Senador por Massachusetts, John F. Kennedy la usaba para deflorar a bellezas de la Isla como invitado oficial del gobierno del “estado libre asociado.” Subsiguientemente la práctica se continuó en el cuatrienio de 1973-76 con visitas secretas del Senador Ted Kennedy, quién heredó la composición genética del fenecido presidente de los Estados Unidos.

En el cuatrienio de 1977-81 la Playa de El Convento fue utilizada por un congresista del sexto distrito de Carolina del Sur John W. Jenrette y su esposa Rita. Lo curioso del uso de la facilidad del Pueblo de Puerto Rico fué lo ocurrido allí y cómo fue revelado en la revista Playboy en la edición de Abril de 1981. Rita Jenrette escribió que se hospedaba en una “hermosa y paradisiaca casa de playa de un Gobernador en una jurisdicción de Estados Unidos donde habia palmas y su huesped tenía un gran parecido al acto Cesar Romero.” La esposa del Congresista dijo que mientras su esposo dormía en un sueño inducido y ahogado por el buen licor, “el gobernador entró al baño y trató de acariciarme y tener relaciones sexuales.”

Las noticias del artículo de Rita llegaron al Palacio de Santa Catalina a través de uno de los relacionistas en Estados Unidos que recibió un aviso de un amigo en la revista Playboy en Chicago. Se convocó a una reunión de emergencia en el salón de gabinete para buscar la forma de evitar un escándalo sin precedentes. El Partido Popular Democrático controlaba el Senado. Habian dos formas como se distribuia la revista Playboy; por correo a subscriptores y a través de Matias Photoshop y su red en la Isla.

Se inició un operativo sin precedentes. Se impartieron instrucciones al Director Ejecutivo de la Autoridad de los Puertos y al Superintendente de la Policía para que interceptaran al avión de Eastern Airlines cuando llegara al aeropuerto de Isla Verde y descargara. El plan tuvo éxito y las copias del Playboy de Abril de 1981 fueron depositados en el vertedero de San Juan. Pero las copias distribuidas por correo se convirtieron en un caliente y popular tema de conversación y se repartieron a través de lentas máquinas de fax. Era un secreto a voces.

El más reciente uso y que fue revelado por periódico The New York Post y por las redes sociales, es el del Senador Robert Menéndez, demócrata de Nueva Jersey y su casada-amante Salomon Melgen. (Ver: http://nypost.com/2013/06/23/new-jersey-sen-robert-menendez-wooed-married-woman-source/ y http://gotnews.com/menendez-married-mistress-photos/   El Senador Menéndez, quién ocupó la importantísima presidencia del Comité de Relaciones Exteriores ha sido una fuerte aliado del Partido Popular y defensor del colonialismo en la Isla.

Esta noticia fue divulgada en las redes sociales en Puerto Rico. La prensa de Puerto Rico enterró la noticia en el vertedero del olvido para proteger al gran aliado del “estado libre asociado.” Ahora bien, como ya no tienen acostumbrados, la prensa colonial tiene una doble vara. Si el gobernador de turno hubiese sido uno del Partido Nuevo Progresista lo hubiesen crucificado en el “altar colonial de la Plaza de Armas” frente a la alcaldía y de la “ciudad patria” con la bendición del arzobispado de San Juan.

Puerto Rico vive no sólo su peor crisis económica. Vive una crisis moral y de crebilidad. Ya el pueblo ha perdido la fe en el gobierno, sus instituciones, la justicia, los partidos politicos y sus politicos. Esa es la razón de que hoy hay más electores independientes y no afiliados que en ninguno de los dos partidos principales. De acuerdo a la encuesta de Gayther International 45% se identifican como electores independientes. Por esas y muchas razones el Palacio de Santa Catalina debe convertirse en un museo; la Playa de El Convento debe declararse un parque territorial y la Casa de Jájome en un museo honrando a los agricultores de Puerto Rico.

Mantener tres residencies oficiales para un territorio en quiebra es inmoral y absolutamente no acceptable. Usarlo para que politicos de Washington la usen como nidos secretos para relaciones extramaritales y con mujeres casadas es un acto de corrupción. Si un Senador por San Juan tuvo que renunciar por usar unas computadoras de su oficina para hacer trabajos de notaria, cuál debe ser el castigo al gobernador que autorizó a Bob Menéndez usar la casa de la Playa de El Convento para actos cuestionables y amorales? Dónde están la Oficina del Contralor, la Oficina de Etica Gubernamental y la oposición del PNP en esto? Esto lo sabe el liderato legislativo y han adoptado la postura de “pa’llá no voy a mirar!”

El Pueblo, con su mayoría silenciosa, está cansado de politicos huecos, falsos e inmorales.Friedrich Nietzsche dijo una vez; “no me molesta que me hayas mentido, lo que me molesta es que no vuelvo a creerte!” No hacer nada no es opción, si es que queremos reconstruir y rescatar a Puerto Rico. Los delitos cometidos no han prescrito. No hacer nada no es opción. Puerto Rico seguirá hundiéndose ante la inacción, pasividad y la casi total impunidad ante la corrupción. Si no actuamos ahora cuándo?

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