La Presidencia de Jimmy Carter y Puerto Rico: Primer gran salto para la descolonización!

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La Presidencia de Jimmy Carter y Puerto Rico

Este comentario lo escribo en honor al Presidente Carter en su cumpleaños 98 que se celebra hoy en grande en Plains, Georgia

Por Franklin D. López

Former United Presss International and the Associated Press journalist

@trueblue51 www.franklindelanolopez.com Facebook Instagram Periscope Medium

El 12 de agosto de 2015 el ex-presidente Jimmy Carter anunció que sufría de cáncer en el hígado y que el mismo se la habia extendido a otros órganos vitales incluyendo el cerebro. Llamé a mis amigos del Carter Center en Atlanta y me informaron que su condición era muy seria. El anuncio me puso a pensar y a meditar sobre cuándo me reuní con él por primera vez el 28 de abril de 1976 en el hotel Holiday Inn en Filadelfia. Habia derrotado a su principal oponente, el Senador Henry “Scoop” Jackson (D-Washington State) en la importatísima primaria presidencial del estado de Pennsylvania. Carter habia perdido todos los sectores de Filadelfia con excepción de los Barrios 18 y 19 donde vivian los Puertorriqueños, a los que organicé para que se inscribieran con jóvenes abogados de allí y le dieron un triunfo simbólico frente a la poderosa maquinaria del Alcalde Frank Rizzo, quién nos persiguió enviando a sus seguidores que nos rompieron los cristales de los autos y nos lanzaban piedras.

Carter tiene cumple el sábado  98 años de edad. Su presidencia fue una transicional, después del escándalo de Watergate, que puso de rodillas al sistema constitucional de Estados Unidos. Pero en sus cuatro años hizo mucho y logró objetivos fundamentales como los “Acuerdo de Camp David” promoviendo estabilidad y paz en el Medio Oriente y la firma del “Tratado Torrijos-Carter” devolviéndole el Canal de Panamá al Pueblo Panameño y abriendo una nueva era en las relaciones con Latino América.  Apoyé los tratados Torrijo Carter y Testifiqué ante el Comité Senatorial Federal de Relaciones Exteriores endosando los tratados, siendo el único Puertorriqueño que lo hizo.  La vista fue transmitida por televisión Nacional y recibí una llamada del embajador Panameño Gabriel Lewis-Galindo agradeciéndome el respaldo.

El Comienzo

Muchos guerreros de la IGUALDAD me han preguntado sobre cómo llegué apoyar a Jimmy Carter a la presidencia, un ex-gobernador de Georgia y agricultor de maní. La renuncia de Richard Nixon y el escándalo de Watergate tuvo el efecto, sobre el sistema político Nacional,  En el 1976 habian 14 candidatos demócratas a la nominación presidencial que veian al partido Republicano mortalmente herido. Watergate creó mucha incertidumbre y el perdón presidencial de Gerald Ford, un congresista republicano de Michigan, hombre bueno y noble, que llegó a la presidencia por la renuncia de Nixon, le dió “el beso de la mujer araña” y perdió frente al casi desconocido Jimmy Carter. Muchos en Puerto Rico creian que Carter era un jugador de beisbol de las grandes ligas.

Pero cuáles fueron los efectos y logros para Puerto Rico de la relación con la candidatura y presidencia de Jimmy Carter?

Quizás necesito más que una columna para enumerar todos los logros con esta relación política y personal. Pero veamos los más sobresalientes.

En lo Político

  • El primer gran logro de la relación con Carter fue comprobar, en una sociedad que habia sido controlada por 36 años por el Partido Popular Democrático con mano férrea, que un grupo de 25 ciudadanos pudo cambiar el destino político de todo un pueblo. Hay que recordar que el PPD controló al Partido Demócrata de Puerto Rico desde 1940. El mismo estuvo cerrado a los estadistas que simpatizamos con el Partido Demócrata Nacional. Richard C. Durham, quién era presidente del Partido Demócrata durante la administración de Rafael Hernandez Colón, me negó mi afiliación diciéndome, “Si eres estadistas…eres republicano!” ¡No me quedé “dao!” El futuro y el KARMA Universal harian posible que el propio Durham que me negó mi afiliaci´øn al Partido Demócratata Nacional me entregaría la presidencia en persona, frente a los 200 delegados estadistas electos por el Pueblo, en un evento histórico donde participaron más de 427-mil electores.
  • El apoyo de Carter y sus asesores en la lucha de los demócratas estadistas fue fundamental frente al aparato de relaciones que Luis Muño Marín y el PPD tenian en Washington con los democratas desde la presidencia de Franklin Delano Roosevelt y Lyndon Baynes Johnson. Las decisiones del Partido Demócrata Nacional en apoyar el derecho de los estadistas demócratas en el proceso de selección de su candidato a la presidencia fue un hito histórico muy olvidado por la inmensa mayoría de los líderes del Partido Nuevo Progresista, por su adicción a la administración de la colonia y los beneficios económicos que de ella derivan. Esto logró que los Comisionados Residentes electos por el PNP, que simpatizaran con el Partido Demócrata Nacional, se pudieran sentar con su delegación Congresional. Esto traería grandes benficios para el Pueblo de Puerto Rico.
  • Apesar de lo duro y difícil que me fué lidiar con el alto liderato de mi partido territorial, el PNP, y con excepción de Don Luis A. Ferré, el Dr. Hernán Padilla, la Senadora Mercedes Torres, los alcaldes José Rivera “Nía”, Joselyn Tormos, la profesora Nivea Hernandez de McClintock, Dr. Antonio “Toñito” Capella, el estudiante Roland Blasini, Los doctores Fernando Iturrino, Charlie Lafont y muchos otros y con el apoyo de Carter y el Partido Demócrata Nacional, pudimos celebrar en Puerto Rico, apesar de todos los obstáculo que puso el PNP y su liderato con excepción de Don Luis A Ferr´y el Dr. Hernán Padilla, la primera primaria en toda la isla para escoger al liderato del partido Demócrata en la Isla con la participación de más de 427,000 (Primaria celebrada el 22 de Octubre de 1979) electores y la primera Ley de Primarias Presidenciales con la participación de 1,025,000 votantes. Todo esto nos abrió a los luchadores de la Igualdad el foto del Partido  Demócrata que estuvos hipotecado conb el coloniaje par  más de medio siglo. Tambien fué un paso importante para desarrollar el bi-partidismo político Nacional para adelantar la causa de la estadidad. Nuestra misión era incertar a Puerto Rico en el proceso político Nacional para usarlo de vehículo para descolonizar al territorio. Otros dos hitos ignorado por los líderes politicos del PNP adictos a la administración de la colonia.
  • Sin el apoyo de Carter y sus asesores politicos yo no hubiese sido el primer Puertorriqueño en ser Coordinador Nacional de Asuntos Hispanos a Nivel Nacional en la campaña de 1976. Ni tampoco Sub-Director Nacional de la Campaña Presidencial para Asuntos Etnicos en las elecciones de 1980.
  • Carter comenzó a nombrar Puertorriqueños en importantes posiciones en el gobierno Federal. Jose Cabranes, Miriam Cruz, Gabriel Guerra Mondragón y docenas de otros que abrieron caminos para que otros tambien sirvieran a la Nación. En Puerto Rico todos los jueces Federales y funcionarios de agencias Federales eran creyentes en la Igualdad política. No se nombró ni uno que no lo fuera.
  • Cuando redactamos el proyecto de Ley de Primarias Presidenciales, con la ayuda de la Dra. Elaine Kamarck, asesora principal del Partido Demócrata Nacional, tuvimos la ayuda del Senador republicano, Orestes Ramos. Orestes tenía un gran conocimiento de las dinámicas de la política Nacional y fué instrumental en ese esfuerzo. Logré incluir en la medida que Puerto Rico fuera la primera primaria presidencial de toda la Nación. El objetivo era poner a Puerto Rico primero en el escenario político Nacional. Sabía que eso iba a traer controversia, pero después de todo, son los atrevidos los que cambian el orden de las cosas.

La oposición del Presidente del Partido Demócrata de New Hampshire no se hizo esperar. La Casa Blanca me envió unemisario, el ayudante de asuntos politicos del Presidente, Tim Kraft.

Juan Manuel y yo volamos a Washington, D.C. para asistir la reunión. La noticia sobre nuestra propuesta ya era noticia nacional.

 

Almorzamos en el Japan Inn, un restaurante Japonés en la Avenida Connecticut en el sector de Georgetown. Luego de almorzar Tim me dijo, “Bueno dime que es lo que quieres para desactivar toda esta controversia.” Le contesté,” Me alegro que estes en disposición de negociar lo queremos lo siguiente:

  1. Trato como estado para Puerto Rico en todas las deliberaciones y Organismos dentro del Partido Demócrata.
  2. Queremos que Puerto Rico esté despues de Pennsylvania en el llamado de los estados en la Convención Nacionalde 1980
  3. Queremos 43 delegados en la convención de 1980. Puerto Rico habia tenido 22 delegados en la convención de 1976.
  4. Colocar a Puerto Rico después de Pennsylvania en el llamado a los estados para nominar al candidato presidencial. EL estar después de Pennsylvania en ese llamdo nos daría la oportunidad junto al número extraordinario de delegados que logramos en asegurar la nominación del candidato presidencial, un acto emblemático pero importante en la política Nacional.”

En un servilleta, Tim Kraft anotó los acuerdos y todos se pusieron en vigor. Lo firmamos y celebramos con una cerveza Japonesa “Asahi, extra dry ” y con par de “trancazos” de Sake. Enmendamos la Ley para que las primarias presidenciales de 1980 se celebraran el 16 de marzo. La primera primaria demócrata de Puerto Rico logró estar en las primera 10 en la Nación con mayor participación numérica electoral. Esto enviaba un mensaje claro y fuerte sobre nuestras aspiraciones de unirnos a la constelación de estrellas de la unión de estados. Pero lamentablemente ni el el PNP, ni su liderato lo vieron y ni siquiera lo han reconocido. Nada la lucha sigue y la causa perdura.

Logramos el objetivo de insertarnos en la política Nacional en grande.

En el Status

El sistema político Nacional, dirigido desde Washington, D.C., es uno lleno de esferas de poder, chocando unas con otras y alimentadas con donativos politicos, vestidos de muchas formas. Me habia leido los libros escritos por Robert A. Caro, Lyndon Johnson “The Path to Power.”

Cuando Carter me nombró en el Comité de Transición Nacional sabía que el terreno que iba a pisar no era uno estable. Mi compañero de luchas descolonizadoras, el Lcdo. Juan Manuel García Passalacqua me habia alertado de que en Washington, D.C. existía un “gobierno permanente” que actuaba y promovía políticas y controlaba agencias y burós claves para sostener “el sistema Americano de Gobierno” y “la seguridad Nacional.” Me habian asignado trabajar asuntos de puertorriqueños en la Isla y en la Metrópolis. Mi primera confrontación fue con Richard Holbrooke, un diplomatico parte de ese sistema. Le llevé el borrador del mensaje de Carter para el Gobernador electo, Carlos Romero Barceló, y enseguida me hizo sentir su malestar de “enviarle un mensaje al gobernador estadista-republicano.” Le contesté con fuerza y le removí de sus manos el mensaje y fuí donde Hamilton Jordan quién me aprobó el mensaje y se envió a San Juan. Fue una pequeña escaramuza pero emblemática de lo que iba afrontar, el desmantelamiento de las cabezas de playas que el PPD habia construido en Washington desde Roosevelt hasta Lyndon Johnson.

Durante la presidencia de Carter aprendí a cultivar relaciones con funcionarios muy específicos en la estructura de poder de la Casa Blanca. Desde el Secretario de la Presidencia hasta los guardias y agentes del Servicio Sccreto. Habia un funcionario con quién logré establecer una gran Amistad, el Dr. Robert Pastor. Pastor era el Director para Asuntos Latino Americanos del Consejo de Seguridad Nacional. Puerto Rico era parte de su jurisdicción.

Pastor tenía un doctorado en relaciones internacionales de la Universidad de Harvard y estaba casado con Margaret, hija de Robert McNamara, que habia sido Secretario de Defensa de Estados Unidos durante la fatídica guerra de Vietnam. Tenía un extraordinario sentido de humor, razón por la que establecimos una gran sincronía.

Juan Manuel García Passalacqua me acompañó a algunas de las reunions con Pastor y parte de su personal. Vimos en él una persona sensible que comenzó a darse cuenta que el “estado libre asociado” era un anacronismo colonial. Maurice Ferré y José Cabranes contribuyeron ampliar la fisura que Juan Ma y yo vimos para cambiar la política pública de Estados Unidos de 26 años de que el “ela” habia resuelto el estatus.

Los diálogos fuerte y franco con el más alto nivel del poder Federal nos ganó su respeto y abrieron una grieta en la muralla construida por la inteligencia y el complejo de Seguridad Nacional de que el estado libre asociado habia resuelto el estatus con la adopción de la ley 600 que nos concedí el derecho de redactar y adoptar una constitución territorial. La totalidad de la clase gobernante de los dos partidos principales adictos a la administración colonial nunca entendieron e ignoraron la importancia para el Pueblo de Puerto Rico de haber convencido al aparato de Seguridad Nacional aceptar de que el ELA nunca resolvió el estatus y que era una condición colonial e inaceptable de acueerdo a la Carta de las Naciones Unidas. No lo entendian porque a ninguno de ellos se les ocurrió promover una medida novel, distinta para dar un gran paso hacia la descolonización. El Presidente Carter para acentuar  su importancia llamó a Rafael Hernandez Colón, a Carlos Romero Barceló, a Ruben Berrios y a mi para anunciarnos que estaba emitiendo la proclama presidencial de los futuros Alternos.

 

Si no hubiésemos logrado todo lo anterior estariamos enclaustrado en el mono-partidismo con el Partido Republiano Nacional.  Hay que entender que la estadidad no se logra si no hay un apoyo BI-PARTIDISTA!

  • Mi primera prueba de fuego con la Casa Balnca de Jimmy Carter fué cuando les informé el 23 de Julio de 1977 que iría a las Naciones Unidas para deponer ante el Comité de Descolonización sobre la condición colonial y territorial de Puerto Rico. Mi notificación, de cortesía, fue como tocar el boton de Emergencia a la Seguridad Nacional DEFCON I. Inmediatamente Carter me envió al Secretario de la Presidencia, Hamilton Jordan y al ayudante de asuntos politicos Tim Kraft para que me convencieran de no ir. Al ambos fracasar, ambos me admitieron que yo tenia razón, y luego pusieron al Secretario de Estado Adjunto, C . William Maynes, un arrogante “Americano feo” para que me convenciera. Le hablé con mucha franqueza y le dije que “si tu petición fuera hecha en los tiempos de la Revolución Americana te hubiesen catalogado de traidor a la causa.” Fracasó tambien.
Con este señor tuve una garata en la ONU que terminó en un concurso de quién gritaba en el tono más alto, me lavanté junto a Juan Ma’ y cerré la puerta de su oficina con tanta fuerza que se despegaron los goznes de la misma.

Luego me enviaron al embajador en la ONU, Andrew Young, que lo que hizo fue apoyarme, para que fuera. Young habia sido la mano derecha del Dr. Martin Luther King en la lucha de los derechos civiles de los Afro-Americanos y sabía lo que era la segregación y la discriminación, porque la vivió. Más adelante, al embajador Donald McHenry con quién tuve un “shouting match”en la sede de los Estados Unods en la ONU y ntes de salir de su oficina le dije, “Ud. No es más que una galleta Oreo. Negro por fuera pero blanco por dentro!” Crucé la calle y fuí a la ONU y denuncié el colonialismo en la Isla desde la perspectiva de un estadista.

  • Abrí el camino a los estadistas, al ser el primero en hacerlo, para que fueran al foro Internacional de las Naciones Unidas para presionar a Washington, D.C. y reclamar ante la comunidad Internacional nuestros derechos de IGUALDAD. Un año despues, en el 1978, el GobernadorCarlos Romero Barceló fue a la ONU y despues otros siguieron. ¡Se hace caminos al andar!

 

 

Lo Económico

Puerto Rico, un territorio no incorporado, ha estado a la merced de los caprichos del Congreso de los Estados Unidos. El Tratado de Paris de 1898 puso al archipiélago Caribeño en las manos de un aparato político, que cómo todo organismo gubernamental gigantezco, poco sensible a las necesidades de los que reclaman justicia y equidad. Cada medida que se aprobaba en dicho cuerpo legislativo en su asignación a la Isla venía con definiciones y fórmulas segregacionistas y discriminatorias. Una de mis estrategias era comenzar a cambiar eso desde la Casa Blanca.

Al llegar a la presidencia Carter, Puerto Rico recibía $ 1.9 billones de dólares en asignaciones Federales. Comencé el cabildeo con el Secretario de la Presidencia, Hamilton Jordan, que era mi amigo personal. Al principio no me fue muy bien. Luego con Stuart Eisenstad, el Director de Asuntos Domésticos y más tarde con Frank Moore, ayudante de Asuntos Legislativos. ¡Un día, decidí hacer algo “dramatico”!

Por favor no se ofendan con esta narración. Pero tenía que romper el cerco en la mente de Hamilton. Decidí comprarle una estatua de un Haitiano tocando un gran bongo. Se lo llevé a una reunión en la Casa Blanca y le dije “esta estatua representa el segregacionismo y la condición colonial en la que la Nación tiene a 3.6 millones de Americanos.”

El Haitiano tenía un drón que le cubría su parte íntima. Al entregársela le dije “esto es lo que tu mereces!” Hamilton levantó el drón y lo demás se lo pueden imaginar. Hubo un breve y escalofriante momento de sorpresa. Pensé que terminaría en “la Finca” de la CIA siendo interrogado con cubos de agua. De repente salieron caravanas de interminables carcajadas de Hamilton e inclusive buscó al Vice-presidente Mondale y al Secretario de Estado, Cyrus Vance, que estaban en la oficina de al lado, y todo terminó en un feliz momento de risas y carcajadas.

Par de semanas después me encontré con Eisenstad en uno de los pasillos de la Casa Blanca y me expresó “yo no sé ni quiero saber que tu le hiciste a Hamilton para que apoyara tu propuesta de darle paridad a Puerto Rico. No será total pero será significativa.” Puerto Rico aumentó sus recursos en programas Federales de $ 1.9 billones a 4.9 billones. El Director de la Oficina de Gerencia y Presupuesto James T. McIntyre me escribió luego una carta certificando el logro.

Con esos recursos hubo en Puerto Rico una bonanza en construcción. Ejemplo de esto fue el Alcalde Ramón Luis Rivera padre a quién se le aprobaron más de 104 propuestas de proyectos para Bayamón. Los mismo convirtieron a Bayamón en una gran ciudad.

Habiamos cambiado el camino de nuestro Pueblo debilitando a la criatura emblemática del coloniaje el “estado libre asociado.” Lo próximo era un plebiscito Federal. Comenzamos Juan Manuel y yo a trabajar en esa nueva iniciativa. El plebiscito estaría en marcado en la estructura del derecho internacional de la resolución de las Naciones Unidas 1541-XV que sólo reconoce la estadidad, la independencia y la libre asociación (República Asociada) como fórmulas descolonizadoras. El “ela” colonial no estaría entre las opciones.

Para finales de Octubre de 1979 teniamos un consenso de borrador de plebiscito. La Casa Blanca de Carter tenía la política de consultar la legislación que afectara a los estados y territorios con sus gobernadores y líderes de oposición. El proyecto fué consultado con los dos principales líderes de los dos partidos coloniales principales y ambos, enfrascados en la lucha por la administración del gobierno colonial expresaron su rechazo a la propuesta. Además del “ela”, la administración de la colonia y su adicción es tambien parte del problema de resolver el estatus de la Isla.

 

Epílogo

Esta reseña histórica de las decisiones y políticas de la presidencia de Jimmy Carter sobre Puerto Rico tienen dos objetivos:

I-El primero reconocer al Presidente Carter por su sensibilidad política en atender los problemas y aspiraciones del Pueblo de Puerto Rico. Fue un extraordinario amigo del Pueblo de Puerto Rico.

II-Persuadir al lector sobre la importancia de insertarse en el proceso político Nacional para mover la agenda descolonizadora y alcanzar la IGUALDAD política.

III- Todos estos logros comprueban el hecho de que un pequeño grupo de 25 ciudadanos, que me acompañó en la lucha para defender nuestros derechos de participar en el proceso político Nacional, aquí y en los Estados Unidos, pudieron cambiar la historia. Todo apesar de grandes poderes, de aquí y allá, que trataron de descarrilarnos y derrotarnos. Ninguno de los 25 ciudadanos primeros tenian interés en puestos electivos o el gobierno colonial o contratos gubernamentales.

Finalmente, cada uno de ustedes, amigo lector, tiene el absoluto derecho de seguir y escoger al candidato a la nominación a la gobernación del Partido Nuevo Progresista. Sin embargo, es tu deber, exigirle a cada uno de ellos que te expliquen su plan para lograr la igualdad y cómo lo van a financiar y a implantar. Washington, D.C. no es Disneylandia. Washington, D.C. está lleno de fuertes realidades y de duras luchas de poder. Despójate del fanatismo y acoge el camino del Dr. Martin Luther King cuyo único norte fue obtener la igualdad política para los Afro-Americanos. Caer en el fanatismo y el partidos afixiante que no tolera el debate y discrepancias serias y de buena fe es mantenernos estancados en el colonialismo.

La peor forma de la desigualdad es legitimar el problema que la causa que son el “estado libre asociado” y su administración colonial. Qué esperas para interiorizar que parte del problema tambien ha sido esa adicción al partidosmo afixiante y a la administración colonial. Hay que arreciar y radicalizar la lucha ahora. Si no lo hacemos ahora…cuándo? En tus manos está.