Quién mató a Mr. 936?

Por Franklin D. López

Periodista, Escritor, Empresario y Preso Político

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El comediante de Groucho Marx decía de la política lo siguiente: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.” En mis experiencias con gobernadores de turno esa definición no está muy lejos de la realidad criolla.

Para finales de 1990 el Dr. Pedro Rosselló me pidió que coordinara una reunión con el Alcalde de Guaynabo, Alejandro “Junior” Cruz con el objetivo de convencerle que le apoyara en sus aspiraciones para la gobernación. Cruz presidía la poderosa Federación de Municipios y su endoso era un factor fundamental para obtener la candidatura a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista.

La reunión fue en la casa de “Junior” Cruz un domingo en el otoño de 1990. Llegué alrededor de las seis de la tarde y desde la entrada de su casa se apreciaba un hermoso atardecer. Rosselló llegó un auto Japonés que conducía unos minutos más tarde. La reunión fue muy productiva y ágil y luego de escuchar las preocupaciones y aspiraciones de Cruz, se comprometió con Rosselló en gestionarle el endoso de la Federación de Municipios para sus aspiraciones. Rosselló, mostrando su satisfacción me preguntó, “Franklin, puedo contar con tu participación en la campaña?” Le contesté, “Si con dos condiciones; primero no traigas a la campaña a Benny F. Cerezo pues tengo serias diferencias personales y políticas con el y segundo; no me pongas a bregar con Carlos Romero Barceló.” Habia tenido una fuerte confrontación con Romero Barceló en relación a la proyección del Nuevo Partido Demócrata. Rosselló me dijo, “Hecho!”

En Mayo de 1992 me reuní en las Oficinas del PNP en Santurce con Rosselló. Romero Barceló se rehusaba endosar la plataforma del PNP porque incluia la defensa de la sección 936 del Código de Rentas Internas Federal. Romero Barceló sabía que dicha sección la había apropiado el Partido Popular para “armar” la débil estructura del mal llamado “estado libre asociado!” Las encuestas del PNP, hechas por la firma de Frank Luntz, reflejaban un apoyo mayoritario del macro-electoral del Pueblo de Puerto Rico a dicha sección dónde descansaba el programa económico y de creación de empleos del “estado libre asociado.” Rosselló me dijo, “Sé que me pediste que no te pusiera a interactuar con Romero Barceló. Pero necesito que me ayudes en esto y te reunas con el y lo convenzas.”

Acepté con dificultad la encomienda. Coordiné un almuerzo en el Restaurante La Casona en Santurce dónde Romero Barceló estaría acompañado de Enrique Irizarry, un viejo amigo personal y yo de Marino Guastella. Acordamos almorzar, para dar espacio para construir puentes de comunicación, y al terminar el café saqué los resultados de las encuestas y le dije a Romero, “Tu quieres ganar o quieres perder?” Le expliqué la importancia estratégica de apoyar las 936 para lograr un triunfo electoral. Luego de un corto pero intenso debate Romero Barceló acordó no cuestionar la plataforma ni crear controversias sobre la inclusión del apoyo a las 936. Romero Barceló me pidió que le ayudara a desarrollar un plan para su candidatura y asi lo hice luego de sostener varias reuniones en sus oficinas de Hato Rey. Rosselló ganó las elecciones con un margen de ventaja de poco más de 86,000 votos y Romero Barceló derrotó a Tito Colorado por 10,000.

Una vez ganadas las elecciones Rosselló me pidió que sirviera de enlace en el Comité de Transición del Presidente electo Bill Clinton. Habia ayudado a Clinton en su Comité de Campaña Presidencial y luego de triunfar me extendió una invitación para que participara en la Cumbre Económica a celebrarse del 11 al 13 de diciembre de 1992 en Little Rock, Arkansas. La primera encomienda en mis responsabilidades de enlace era defender la permanencia de la sección 936 y de no ser posible lograr que el Presidente electo nos diera una herramienta parecida para atraer inversiones y crear empleos. Llamé a mi amigo Jeoffrey Farrow para que me diera un poco de inteligencia sobre los principales asesores que debía contactar. Farrow habia sido ayudante del Presidente Jimmy Carter para asuntos territoriales y le conocía desde entonces. “Tu objetivo principal debe ser Gene Sperling” me dijo Farrow. Sperling, un egresado de la Universidad de Yale y de la Escuela de Wharton para Asuntos Económicos era el principal asesor de Clinton con relación al tema de las 936.

Llegué a Little Rock a finales de Noviembre para reunirme con Sperling temprano la mañana siguiente. El Comité de Transición Presidencial estaba ubicado en un viejo edificio provisto por el estado de Arkansas. La oficina de Sperling parecía más un salón de clases, con pizarra, borrador y tiza. Sperling es de mediana estatura y usaba unos espejuelos redondos que lo hacian lucir más mayor en edad. Su posición sobre el tema no se hizo esperar, “Sé que vienes a tratar el asunto de las 936” me expresó. Seguidamente abrió un sobre y sacó el programa Económico que Clinton habia presentado al Pueblo Americano en las elecciones y me leyó lo siguiente:

“Hay que asegurar un sistema contributivo justo atacando a corporaciones foráneas que manipulan nuestras leyes para evadir el pago de contribuciones. Es tiempo que pongamos al Pueblo primero!”. Era un epitafio para la tumba de las 936! Una vez terminó de leer varios otros párrafos relacionados al asunto de las 936 Sperling me dijo con voz decidida, “el Presidente Clinton le pondrá fin al mantengo corporativo!” Luego de argumentar sobre la necesidad de que Puerto Rico necesitaba un instrumento para atraer inversiones y crear trabajo le pedí que considerará sustituir la sección con incluir a la Isla en la ley Federal de Zonas Empresariales que habia sido promovida por los Congresistas Jack Kemp (R-NY) y Bob García (D-NY) y/o un crédito contributivo para darse por empleo creado a corporaciones que operen en Puerto Rico.

Clinton me habia extendido una invitación para asistir a una reunión de líderes demócratas en la Casa Blanca el 13 de marzo de 1993. Llegú uno sidas antes para pasarlo con mi hija que vivía en Georgetown. La noche anterior a la reunión Washington, D.C. Fue azotada por una enorme tormenta de nieve que se pronósticaba que arrojaría de 12 a 24 pulgadas. Aún asi, armado de botas, abrigo y guantes llegué a la reunión en la Casa Blanca. Debido a la tormenta, los que no llegaron par de dias antes, no pudieron asistir porque el aeropuerto Nacional, los trenes y el sistema de transportación estaban inoperantes.

Me encontré a mi buen amigo de Nuevo México, Edward “Ed” Romero y conversabamos sobre el evento meteorológico cuando anunciaron la entrada del Presidente Clinton. La reuníon se celebró en el Salón Este y Clinton fue breve en sus palabras porque deseaba conversar con los asistentes. Tan pronto como se me acercó y estrechándole la mano le dije, “Señor Presidente tenemos que buscarle una solución al asunto de la sección 936!” Clinton me dijo “Franklin, he discutido el asunto con mi Secretario de la Presidencia, Leon Panneta y con Gene (Sperling) y el Secretario del Trabajo Robert Reich. Hay fuerte oposición a dicha sección, además que le prometí al Pueblo Americano en las elecciones la eliminación del mantengo corporativo!” Le pedí entonces que se le buscara otro tipo de instrumento para que el Pueblo de Puerto Rico pudiese atraer industrias y crear trabajos. Clinton me dijo “haré lo mejor que pueda!”

No fue el Partido Nuevo Progresista, ni Rosselló, ni Romero Barceló el que mató a las 936. Fue un compromiso de campaña de Bill Clinton quién sentenció su destino y el Pueblo Americano lo oficializó con su voto en las elecciones de 1992. Esta experiencia lo que me reafirma una y otra vez es que el “estado libre asociado” no le da los instrumentos ni la fuerza política al Pueblo de Puerto Rico para defender sus intereses. Es la IGUALDAD política la que le da dichos instrumentos y le asegura la representación en las mesas de poder en Washington, D.C., dónde se decide no sólo el futuro de Puerto Rico, si no el de los 50 estados de la Unión y muy probablemente la de los paises del planeta. Hoy, Puerto Rico sumido en una crisis sin precedentes, con el colapso económico, político y social del “estado libre asociado” se hace más patente que el Pueblo abrace la solicitud de IGUALDAD, la lucha y la defienda porque de ella dependerá nuestro futuro, el de las futuras generaciones y nuestra relación con Estados Unidos. Llegó la hora!

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