El Ciudadano Imprudente: Parte VI- Persecución Roja: La “justicia” colonial contra Franklin Délano López

Por Franklin D. López
Periodista, Escritor, Empresario y Preso Político
@trueblue51
http://www.franklindelanolopez.com
Nos citaron al Centro Metropolitano de Investigaciones en Hato Rey a las 6:00 de la tarde. Era un edificio oscuro y frío. Llegamos Héctor Quintero, mi ayudante junto a su esposa Esther Alvarez y yo acompañado de Patricia O”Reilly. Nos miramos y me le acerqué a Héctor y le dije “no te preocupes que ya hablé con el Licenciado Francisco Vázquez-Santoni y le pedí que me recomendara abogados criminalistas para nuestra defensa.” Quintero y yo éramos las tarjetas de la investigación criminal y seriamos acusados a través de la Oficina del Fiscal de Distrito de San Juan, del Departamento de Justicia colonial. Los dos detectives asignados tenian un sólo objetivo: la intimidación. No era la búsqueda de la verdad ni mucho menos hacer justicia. Recordé un pensamiento de ex-alcalde de Berlin Willy Brandt quién dijo que: “Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen.”

El día anterior a nuestra citación, los detectives habían interrogado a un empleado de el Canal 24, Alberto Valenzuela. Los detectives le dijeron a Quintero que Valenzuela había confesado el acto de apropiación del cheque producto de los daños a la unidad móvil de el Canal 24. Esto era falso. Conmigo conversaron poco tiempo pero con mucha arrogancia y en tonos amenazantes.

El Licenciado Vázquez Santoni, era uno de esos pocos abogados que practican en Puerto Rico, que son íntegros, comprometidos con el cliente y de un alto nivel de conducta profesional. Era mi amigo y consejero. Cuando fue despedido abruptamente del bufete Dubón y Dubón y Vázquez se quedó sin clientes y sin trabajo y tan pronto me llamó y me contó de la controversia en el bufete dónde era socio me convertí en su primer cliente. Por su reputación y gran integridad su bufete creció y se convirtió en uno de los más importantes en Hato Rey. Para mi defensa me recomendó al Licenciado Antonio Sagardía (quien bajo la administración Ortuño sería Secretario de Justicia) y para Quintero logré persuadir al abogado Julio Eduardo Torres, uno de esos abogados de Pueblo pequeño que conocen el derecho y sus procesos al derecho y al revés.

Increíblemente, la prensa colonial destacaba más el punto de vista oficialista y abandonaron el acto persecutorio y la fabricación del caso. El día de la vista preliminar, el Tribunal Superior de San Juan parecía un circo de medios. Transmisiones en directo, fotógrafos periodistas radiales, algunos con preguntas de encargo y llenas de energías emanadas por rencores y odios. “en su día aflorará la verdad” era la contestación que repetía una y otra vez a los reporteros. Luego nos citaron al cuartel general de la Policía para ser fichados. En un oscuro cuarto se tomaban las fotos acompañadas de un pizarra donde aparecía el nombre y el número del caso. Miré a Héctor y le dije “Pon cara de Correa Cotto.” Correa Cotto fue un notorio criminal que se fugó de la cárcel a principios de la década de los 50s y sembró el pánico en los municipios del interior. Fue abatido a tiros en un cañaveral por la Policía territorial. Quintero se sonrío y no dijo nada.

La política de divide y vencerás es la que históricamente aplican las metrópolis en los territorios conquistado. El caso de Puerto Rico no era la excepción. El status era el instrumento ideal para dividir a la población y sus electores. La sociedad se dividió literalmente en tribus. J. Edgar Hoover fue el promotor de las tres leyes conocidas como “La Ley de la Mordaza” las que sometió obedientemente el partido Popular Democrático. Luego lanzó COINTELPRO dónde fueron víctimas los defensores de la independencia. Cuando llegué a la Universidad de Puerto Rico en 1964 no tenía mente hecha sobre mi preferencia de status. Comencé un proceso de lectura y en mi segundo año me convencí que la igualdad política (la estudiada) es el instrumento ideal para el desarrollo, crecimiento y progreso de nuestro Pueblo.

El hecho de que la prensa sabía de mis actividades en lograr el control del Partido Demócrata y haber promovido la Ley de Primarias Presidenciales había sido una gran imprudencia. Rafael Hernández Colón y el Partido Popular nunca me lo perdonaron y me ganó la indiferencia y su alianza con los altos oficiales de la administración colonial. Otros querían verme muerto porque si algo probó el Canal 24 es nos convertimos en una fuente sólida de información para un Pueblo que le estaban alimentando noticieros flojos y mediocres.

El caso fue asignado a la Juez Superior Ygrí Rivera de Martinez. La Juez Rivera de Martínez habia sido designada a su cargo por el Gobernador Carlos Romero Barceló. La habia conocido cuando era ayudante de Romero Barceló en el Municipio de San Juan cuando ella se desempeñaba como abogada municipal. Se le reconocía su gran conocimiento del derecho, su profesionalismo y su alto nivel de integridad. Al inicio del juicio, nuestros abogados recomendaron que el proceso no fuese por jurado si no un proceso de derecho, dónde es sólo el juez el que decide la controversia del caso. El proceso comenzó lento. En la tercera vista al final del día de trabajo nuestros abogados fueron citados a la oficina de la juez y en dónde el Fiscal del Distrito de San Juan hizo el siguiente comentario, “Vuestro honor este caso es un invento de Miramar. Parecen que están locos en Miramar.” La Juez Rivera Martinez decidió inhibirse en el caso y el mismo fue referido a la Juez Sylvia Ricard, quien había sido designada por el Gobernador Rafael Hernández Colón para el cargo.

En todos estos procesos, además de los acusados se afectan las esposas, hijos, familiares y amigos. Mi madre por muchísimos años ha sufrido de discapacidad respiratoria (COPD) y de asma. Como único hijo es mi compromiso y mi deber cuidarla y hacerle posible la vida lo menos onerosa y feliz. El caso de le afectó muchísimo. Demás está decir el efecto que tuvo sobre mi esposa, mis hijos y nuestras familias. Lo mismo en la familia de Héctor Quintero.

Comenzó de nuevo el caso esta vez bajo la presidencia de la Juez Ricard. Cuando era niño había conocido al padre de la Juez quien era el Alcalde Popular en Las Piedras donde vivía. Mi familia había ayudado, especialmente mi padre, Pedro López-Rivera, a muchos a montar sus negocios y al mismo tiempo daba ayuda económica a estudiantes talentosos y comprometidos.
Uno de esos fue el Agrónomo Miguel Hernández Agosto. Durante el proceso promovido y alimentado por el entonces Secretario de Justicia Rivera Cruz, el presidente del Senado lo era Hernández-Agosto. Le pedí una cita y me la concedió casi al instante.

La Oficina de la Presidencia del Senado es amplia con techos de casi 20 pies de altura, con una gran lámpara central y una pintura mural de un árbol de Flamboyan con estrofas del poema de Luis Llorents Torres ‘Cuando salí de Collores…”. Hernández Agosto me invitó a sentarme en una larga mesa de conferencias. Le conté lo que estaba pasando en el caso y los detalles de quién estaba promoviendo el mismo.

Me pidió que guardara silencio y a través de su teléfono en la Oficina llamó a Rivera Cruz e inmediatamente contestó. “Héctor…es Hernández Agosto, que está pasando con el caso contra Franklin López?” Hernández Agosto sabía de la solicitud de trabajo y entrevista que le había hecho a Sonia Rivera, esposa de Rivera Cruz. El Secretario de Justicia alzó su voz y destiló rabia y coraje y dijo “lo que pasa es que este señor le negó trabajo a mi esposa.” Hernández Agosto terminó inmediatamente la conversación. Me preguntó quien tenia el caso. Le contesté, “Sylvia Ricard.” Me dijo vete tranquilo. Luego hablamos”.

Al día siguiente, el proceso comenzó a tiempo. En el interrogatorio al dueño del Centro de Transmisiones Automáticas el confirmó que el dinero le pertenecía al Canal 24 “traté de <jalar> unos chivato para el <lao> de acá.” Teníamos el caso ganó el caso con la verdad. La Juez Ricard pidió un receso de media hora. Ya se había desfilado toda la prueba , evidencias, interrogatorios y contra interrogatorios. La Juez Ricard abrió la sala diciendo; “Este caso nunca se debió haber radicado. La evidencia de inocencia de los acusados es robusta y apoya que los cargos sean desestimados. Además durante el receso tuve que recibir una llamada muy importante, de una persona muy importante que confirmó todo lo ocurrido en los procedimientos durante el día de hoy. Así que los cargos son desestimados!” Dió un malletazo y terminó la vista.

Julio Eduardo Torres se me acercó y me dijo, “ahora vete Aibonito y te paras en el Cuñao y te toma par de cervezas bien fría y descansas con tu familia!” Le dí un abrazo a Héctor Quintero y en la salida le dije a la prensa, “hoy quedó una vez más comprobado como el hombre egoístamente usa los instrumentos de justicia para perseguir e intentar encarcelar a dos personas inocentes.” Mis palabras no tuvieron mucha resonancia y se perdieron en las pobres conciencias desinteresadas de reporteros que esperaban otro resultado.

Pero el Gobierno de la Administración Hernández Colón continuaba con sus nefastas iniciativa de cerrar el Canal 24. El Secretario de Hacienda, Ramón García Santiago, quién conocí durante la administración del entonces Gobernador Roberto Sánchez Vilella entró en la conspiración esta vez haciendo declaraciones a la prensa sobre las deudas contributivas de El Canal 24. El objetivo era evidente. La banca comercial, entonces, era regulada por el Departamento de Hacienda, quién otorgaba sus licencias para operar. El plan era cerrarme todas las fuentes de financiamientos y lo lograron.

Tuve que tomarle prestado a mi madre $ 100,000.00 dólares de sus ahorros y retiro. Habia invertido todo lo que había ganado en los negocios de desarrollo de viviendas. Ya no podia más! Lo había perdido todo. El 15 de mayo de 1990 con gran pesar y dolor en el espíritu tuve que cerrar el Canal 24 y dejar sin empleos a compañeros de trabajo con quién disfruté el difícil arte del periodismo serio e investigativo. Fueron 1168 días que intentamos sanear a Puerto Rico de la corrupción pública pero también de la privada. Promovido por intereses económicos y bancarios que compraban conciencias de políticos para alcanzar sus míseros, oscuros y egoístas objetivos pagados por el esfuerzos del Pueblo. Fue una experiencia dura, bien dura y dolorosa. Y cómo en la jungla, cuando la bestia atrapa a un ciervo, los demás siguen pastando mientras desmembra a su presa! Eso es lo que hizo y ha hecho el coloniaje en Puerto Rico. Un Pueblo pasivo ante el abuso y la injusticia!

Pero la conspiración no se quedó ahí.

El Viernes…..El Ciudadano Imprudente Parte VII….y el gobierno colonial comenzó a sentar su oscura conspiración para un gran Golpe de Gracia!

Advertisements