El Ciudadano Imprudente, Parte I

Por Franklin D. López
Periodista, Escritor, Empresario y Preso Político
@trueblue51
www.franklindelanolopez.com

Resultar ser un extraordinario ejercicio, ahora que tenemos el infinito recurso de la red del Internet, el conocer las diversas definiciones del deber del ciudadano en la sociedad. De las multiples que encontré, la más que llamó la atención fue la definición que da el Artículo 95 de la Constitución de la República de Colombia:

1.    Respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios;
2.    Obrar conforme al principio de solidaridad social, respondiendo con acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas;
3.    Respetar y apoyar a las autoridades democráticas legítimamente constituidas para mantener la independencia y la integridad nacionales;
4.    Defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica;
5.    Participar en la vida política, cívica y comunitaria del país;
6.    Propender al logro y mantenimiento de la paz;
7.    Colaborar para el buen funcionamiento de la administración de la justicia;
8.    Proteger los recursos culturales y naturales del país y velar por la conservación de un ambiente sano;
9.    Contribuir al financiamiento de los gastos e inversiones del Estado dentro de conceptos de justicia y equidad.

Bueno…esa es la parte idealista. Tuve la experiencia de estudiar, parte de mi educación, en un colegio Católico. Las enseñanzas religiosas complementaron las enseñanzas que me dieron mis abuelos, padres, mis hermanos de padre (14), mis amigos y las experiencias que nos da el caminar por la vida.

La idea para esta serie de columnas, El Ciudadano Imprudente me la dio encuentro con el ex-Comisionado Residente y ex-Presidente de la Universidad de Puerto Rico, Jaime Benitez. Dicen que el ave más común en Puerto Rico es el “averiguao!” Acompañado de mi esposa Patricia O’Reilly correspondí a una invitación del Consul General de España para asistir a una recepción en honor al Rey de España, Juan Carlos 1 y su Reina Doña Sofía. Era una noche estrellada y llena de humedad de las acostumbradas lluvias de Mayo.

El gentío, formado por los hijos de los colonizados por España por más de 400 años y mezclados con sangres Africanas, Europeas y Tainas, comenzaba en la entrada de la exclusiva urbanización de San Patricio y rodeaba la residencia del diplomático Español que casi imposibilitaba nuestra entrada. Entre empujones y excusas pudimos agenciarnos una copia de vino.

Camino hacia el patio trasero, lleno de palmas y árboles se acercaba junto a nostros como un un tornado Jaime Benitez. Conocí a Don Jaime cuando era rector, en los tiempos de cambios del 1968 en la Universidad de Puerto Rico y durante la terrible Guerra en Vietnam. Siempre he tenido una gran admiración a Don Jaime. La Universidad que construyó, y en la que estudié, fue una renancentista, llena de conocimientos y de la mejor interacción en el choque de ideas.

“Don Jaime” le dije casi gritándole por el gentío que nos rodeaba. Se detuvo y me miró y me dijo en tono de asombro desconocido, “ Y quién es Usted?” Le contesté, “Soy Franklin Délano López!” Y en uno de sus movimientos corporales se viró con sus manos alzadas y me expresó, “Entonces usted es el hijo del imprudente Franklin Délano López?” Rápidamente yarmado con una sonrisa le dije, “ No Don Jaime. Soy el imprudente!” Y cuándo se dió cuenta de quién era, Don Jaime se perdió en la muchedumbre y en la oscuridad de la noche.

A nuestro regreso, le comenté a mi esposa Patricia, “tu sabes el por qué el comentario de la imprudencia?” Patricia se sonrió y me dijo, “todavía les duele que hayas abierto el Partido Demócrata a los estadistas y el efecto histórico que eso ha tenido sobre las relaciones con Estados Unidos.” La lucha por democratizar los procesos internos del Partido Demócrata Nacional en toda la Nación Americana y sus territorio comenzó luego de la aplastante derrota que Richard Nixon le diera a George McGovern en las elecciones general de 1972.

Mi imprudencia está fundamentada en haber organizado un grupo de ciudadanos, sin aspiraciones a puestos electivos o a contratos gubernamentales. El norte del capítulo de Puerto Rico de Ciudadanos en Acción Democrática (Americans for Democratic Action) era exclusivamente el promover la política nacional en la colonia, abrir el proceso al Pueblo y utilizer esa cabeza de playa para resolver el estatus politico. Todo este esfuerzo se hizo apesar de los obstáculos del Partido Nuevo Progresista y su frío apoyo a todo este proceso.

La imprudencia de luchar por derechos inherentes y fundamentales de la figurá juridical del ciudadano ha sido algo que los inmovilistas y colonialistas en el Partido Popular nunca me han perdonado. Inclusive, en el ultimo libro de Rafael Hernandez Colón, “Contra Viento y Marea” dedica sendo párrafos y páginas que destilan su molestia, amargura por haber sido derrotado intentando descarrilar los reclamos de los ciudadanos que verdaderamente creemos en la ciudadanía que ostentamo y en sus fundamentos.

La Gran Imprudencia del 22 de febrero de 1976, fecha en que se celebraron las asambleas de Pueblo para escoger los delegados presidenciales a la Convención Demócrata, logró los siguiente hitos para el Pueblo de Puerto Rico:

1-    Abrió el proceso de elección de delegados y oficiales de los partidos politicos Nacionales de sus filiales en Puerto Rico.
2-    En 1976 se celebraron las primeras asambleas distritales (ocho) de un Partido Nacional de Estados Unidos en el territorio, y en donde se le reconoció el derecho de los luchadores de la igualdad a participar en sus procesos.
3-    Promovió la primera elección, a través de toda la Isla, de oficiales de una filial de un Partido Nacional, con la participación de 427,000 electores.
4-    Se logró que dentro del Partido Demócrata Nacional a Puerto Rico se le tratara como a un estado; entuviésemos despues del estado de Pennsylvania en el llamado de los estados y que su delegación se aumentara de 22 delegados a 54.
5-    Se logró la redacción de la Ley de Primaria Presidenciales y en la primeraen toda la historia de Puerto Rico, la de 1980,  participaron 1,050,000 votantes.
6-    En el 1980 por primera vez en nuestra historia vinieron candidatos presidenciales hacer campaña y a venir a buscar el voto de los ciudadanos Americanos residentes en Puerto Rico.
7-    Al ser de los primeros en apoyar al Presidente Carter, este correspondió y se logró aumentar las asignaciones Federales al territorio de $ 1.9 billones a 4.9 billones.

Se lograron muchísimas más imprudencias que cerrucharon el hueco árbol colonial del mal llamado “estado libre asociado.” Pero el inmobilismo y el colonialismo no són exclusivos del Partido Popular. En el Partido Nuevo Progresista hay unos criaturas que han convertido en un oscuro arte usar la política para mantener el status quo y el enriquecimiento personal. En un abrir y cerrar de ojos y bajo el liderato de Kenneth McClinctock y siguiendo instrucciones de Luis Fortuño se negoció con el entonces Senador Eduardo Baez Galib distribuirse los delegados del partido Demócrata a la mitad sin la participación del Pueblo. Lo que tomó años de luchas y sacrificios se enterró de la misma forma que cuando se corta un árbol luego de decenas de años creciendo fuerte y frondozo.
Por eso me llaman el imprudente. He sido, soy y seguiré siendo el ciudadano imprudente hasta que enterremos el colonialismo y obtengamos la igualdad. Enrique Federico Amiel una vez dijo: “Que el mundo piense de mí lo que quiera. Ese es asunto de ellos. Si me han de juzgar, bien o mal, es su derecho. Mi deber es actuar con rectitud… como si la vida fuera justa, como si la Patria fuera agradecida, como si el porvenir nos debiera la victoria, como si los hombres fueran buenos..”.

No te pierdas la semana que viene: El Ciudadano Imprudente: La Imprudencia de El Canal 24.

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